400 veces Toledo

Claudia Ramírez Martínez |
Originalmente publicado en La Jornada BC, 20 de octubre 2019

Ciudad cuerpo
¿Qué haría si tuviera la forma de incidir en Tijuana como lo hace Toledo en Oaxaca? Después de mucho pensar, concluí que gestionaría la construcción de una planta tratadora de aguas negras, hecha con albercas de lirios. Dibujé en la mente los cañones convertidos en piscinas, en la canalización del río, desniveles de jardines acuáticos. La idea provenía de un modelo que existía en San Diego, lo vi en un documental del KPBS. Estas imágenes se trabajaron en mi mente cuando venía de regreso de Oaxaca, era el año 2000. Entonces conocí al maestro Toledo, los impulsos nerviosos avanzaron en el cuerpo hasta llegar a la cabeza. Sabía de él, pero conocerlo fue distinto, sucedió la magia, empezando porque nunca lo vi físicamente, estaba fusionado con la ciudad, se respiraban sus pasos, su actividad plástica era expansiva, pedía una mirada de satélite para poder abarcarlo. La recién noticia de su fallecimiento abrió un hueco de las mismas proporciones de su obra. En medio de la sensación de pérdida, cuando una empieza a recapitular e identificar cómo nos transformó el ser querido, es que vuelvo a la ventanilla del avión donde observé nubes y albercas de lirios. Ahora veo que mis cavilaciones tuvieron una falla.

El verbo impedir

¡El jardín! Me detuvo el paisaje antes de entrar a Santo Domingo -Toledo, dijo mi prima quien era nuestra guía en la ciudad-. Estábamos frente a un sembradío de agaváceas, no era el clásico jardín de rosas, según donde te pararas a observar, líneas. Entramos al templo. Jamás tanto dorado en mi vida. Salimos de ahí. Llegamos al Jardín Etnobotánico, ¡EL JARDÍN! (sí, con mayúsculas) –Toledo, repitió mi prima-; observábamos por un arco del Ex Convento -todo esto lo querían hacer un hotel y la parte del jardín, estacionamiento; no lo permitió-. El maestro junto con Pro Oax (Pro Defensa y Conservación del Patrimonio Cultural y Natural del Estado de Oaxaca) de la cual era director, vincularon a los expertos en la materia e hicieron las gestiones con las instituciones involucradas para que este espacio fuera una obra de arte con vida propia. El recorrido es toda una experiencia estética, el jardín alberga unas 7 mil 330 accesiones de plantas custodiadas (semillas, germoplasma), y unas mil 300 especies cultivadas. Siguiendo el desarrollo del proyecto se encomendó al arquitecto Francisco González Pulido la construcción de un invernadero, una estructura de vidrio de 100 metros cuadrados con un ecosistema totalmente autosustentable. El lugar está diseñado para generar el entorno ideal para las orquídeas y otras especies, al mismo tiempo propone un modelo de construcción fácilmente replicable para cualquier tipo de vivienda, escuelas, hospitales, tecnologías aplicadas para mostrarnos las alternativas al alcance. El responsable del jardín, Dr. Alejando de Ávila, menciona “Vemos hacia el futuro, no sólo al pasado”.  

Detener la colocación de un letrero metálico frente a Santo Domingo. -Toledo- evitar un McDonald’s en el zócalo -Toledo-, impedir la construcción de un Centro Magno en el cerro del Fortín, reforestar en cambio -Toledo-. No al transgénico -Toledo-. Exponer las consecuencias ecológicas del tren maya -Toledo-, la lista puede crecer a cuatrocientas acciones. El verbo preservar -Toledo-.  

Global

Me senté en la mesa a repasar un libro del acervo del IAGO, al abrirlo encontré la firma del autor y una dedicatoria a Toledo, por desgracia no recuerdo cuál libro era, solo registré el asombro, ese ejemplar valioso estaba ahí para nuestra consulta. De todos es conocido que el maestro pasaba largas estancias en el extranjero, de allá enviaba a México los libros de arte que iba consiguiendo. El IAGO tiene aproximadamente 6 mil grabados y 61 mil volúmenes especializados en gráfica, fotografía y arte. La ex directora del Instituto Patricia Mendoza comenta que “tú puedes ir construyendo una historia de la gráfica en México a partir del acervo, pero igualmente hay un recorrido por la gráfica mundial en donde puedes tener desde Durero hasta Alechinsky, recorrer la historia del arte del mundo vía la gráfica”. Gracias a la creación de este instituto tenemos al alcance de los propios ojos niveles de profundidad y refinamiento, a través del arte gráfico las reinvenciones de las culturas. Toledo no traía libros ni grabados sino la mejor calidad de nutrientes para poder ver en el espejo del mundo nuestra propia cultura. Espejo de la posibilidad para quien se encuentra en la búsqueda. Otorgó el espacio para que las cosas sucedan, leer, observar. El contagio de esta acción ha hecho crecer el acervo gracias a otras donaciones de colecciones importantes. ¿Cuántos libros con dedicatorias personales existirán ahí convertidos en bien común? Cómo agradecemos el amor puesto en sus acciones, el genuino interés por los demás. Maestro, hiciste del mundo la casa de todos.

Ambientalismo

Salimos del IAGO, caminamos al taller de Juan Alcázar; era el año 2003 cuando regresé a Oaxaca. Mi amiga Rosa Osuna, artista plástica, y yo estábamos tomando una residencia de grabado. Llegamos a trabajar, ese día aprendimos cómo hacer barniz para cubrir las placas. El maestro bromeaba con nosotras, siempre nos tenía “la bebida de los dioses” y nos decía que estaba prohibido limpiar las placas de grabado con otra cosa que no fuera mezcal. Tenía ojos en las manos, con solo tocar el trabajo hecho en las planchas detectaba los niveles de grises, texturas, hacía un análisis profundo. Sigo recapitulando, el maestro murió en 2013. Más tarde cuando nos dio hambre nos encontrarnos con Omar Nava, artista plástico de Guadalajara, radicó en la frontera por varios años, con él aprendí grabado y abrimos juntos el taller de grabado Talacha Ediciones. Los tres íbamos de Tijuana. Omar tomaba un curso de litografía en el taller de Artes plásticas Rufino Tamayo. Nos fuimos a comer tlayudas. De regreso vimos la cartelera de un lugar que exhibía películas gratis, anotamos los horarios. Conocimos a mucha gente, galerías, museos, iglesias, talleres, parques, bares, todo caminando. Gran parte de los recorridos que hacíamos eran rutas que el maestro transitaba. Tan concentrado el centro de cosas que ver, que pasaban los días sin necesitar transporte alguno. Rápido nos acostumbramos a lo bueno, pensaba en la experiencia de ciudad, la cercanía, la creación de circuitos para caminar como práctica ecológica. En la noche después de la jornada de aquel día, regresamos corriendo para alcanzar la función de las ocho, el lugar del cine era el Pochote, una casa con un jardín de cactáceas, sí –Toledo–, otra casa que fuera del maestro convertida en un centro cultural, fórmula que repitió varias veces. Como una placa de grabado en diferentes estados. La máxima ambiental practicada por Toledo fue la no acumulación, la conciencia ancestral de que con ella vienen los desequilibrios en la naturaleza. Si a Toledo le iba bien económicamente, le iba bien a la comunidad, devolvía los excedentes en material cultural para la ciudad.

Región de artistas

Los encuentros con el maestro continuaron y las diagonales de luz pedían retirarse más para alcanzar a observar los efectos de su obra. Los fines de semana nos lanzábamos a conocer los pueblos cercanos. Al recorrer Oaxaca encuentras pueblos enteros dedicados a la misma actividad artesanal, en Teotlitlán del Valle, los tapetes; San Bartolo Coyotepec, el barro negro, técnica que doña Rosa Real de Nieto, por un accidente descubrió; en Antonio Arrazola, sus alebrijes, don Manuel Jiménez el precursor de estas tallas. Con el maestro Alejando Santiago conocimos Suchilquitongo Etla, su taller rodeado de milpas, el tórculo y el horno de cerámica compartían el espacio con las mazorcas en el tapanco. Allí brindamos Rosa y yo con mezcal abrazadas con los primeros migrantes de barro que formaron parte del proyecto 2501 migrantes. Este lugar estaba destinado a ser un centro artístico para producción escultórica, y exhibición, quedó inconcluso con el fallecimiento del maestro en 2013. A San Sebastián Etla íbamos seguido, mi prima Lucila tenía su casa ahí. En mi primer viaje con la familia nos llevaron al pueblo vecino San Agustín Etla, a conocer el Taller Arte Papel Oaxaca fundado por Toledo, estaba cerrado, nos asomamos por las ventanas, luego nos cruzamos a ver la fábrica de hilados abandonada, un sueño de lugar, la que hoy es el Centro de Artes ecológico, Casa, también impulsado por Toledo. El circuito Toledo continuando la tradición regional de compartir los saberes.  

Instinto de multiplicar

El viaje de la técnica es vicio de grabador, ¿está hecho con buril?, ¿son dos placas?, ¿pupé? Mira el reventado de la punta seca. El aguafuerte. ¿El velo es intencional? No existe un negro más profundo y aterciopelado que el de una mezzotinta. ¿Qué herramienta usó para este dibujo de línea múltiple? La expresión libre del azúcar. La aguatinta en cobre, en zinc o en acero, todas distintas. Baños de minutos, líneas de una hora. Acuarela de ácido directo. Descifrar el cómo se llegó ahí se vuelve adictivo. En el grabado el resultado del trabajo se conoce hasta después, quizás es uno de sus grandes atractivos, la sorpresa que te espera, no sabes exactamente qué obtendrás, es necesario imprimir una prueba, ver el estado de la placa, es entonces cuando determinas dónde hay que efectuar cambios. Intuyes por dónde va y corriges en el camino, mejoras en la siguiente. Artista e impresor o impresora dialogan, generalmente socializas los problemas. Cuando por fin se llega a la prueba definitiva sigue la edición, la placa desde su origen tiene las características para propagarse. Mirada de gráfica expandida a la ciudad, a la región, sus pies matrices, al paso llevaron el instinto de multiplicar.

En los recorridos por la ciudad conocimos a Fernando Sandoval, platicamos de los barnices que se producen en E.U. Nos invitó a su taller de grabado, cuando llegamos nos advirtió que el maestro estaba trabajando, entramos, ahí estaba dibujando una placa, me quedé como cuando un colibrí traspasa el umbral de mi ventana, inmóvil expectante. Nunca imaginó que mi pecho aleteaba veloz. Nimiedades. La mirada en la placa. Raer las luces. Seguir el curso del sol.

“En la serie de los monos que me parece maravillosa, extraordinaria, lo que él ve, sobre todo, es la fuerza del instinto como proceso educativo”Carlos Monsiváis  

Despejar la ecuación Toledo

No he hecho otra cosa sino un intento de descifrar cómo llegó ahí, a ser la clase de ciudadano artista que fue, que se nos fue. Ese binomio indisoluble ciudadano artista, imposible uno sin el otro. CiudadToledo. Ciudadciudades. Regiónmundo. Alteraciones de vida, rebeldes e inteligentes. ¿Cómo fue su infancia? ¿Dónde nació? ¿Quiénes fueron su padre y madre? ¿quiénes estuvieron en la reunión estelar que le dio la bienvenida al mundo? ¡Queremos saberlo todo! En las entrevistas indagaron el fenómeno. Lo más importante fue la voluntad que tuvo de descifrarse a sí mismo, de reunirse con él. Nuestras vidas son series de repeticiones, el cuerpo vuelve instinto aquello que en el oficio repitió. Toledo desde muy temprano comenzó sus series de repeticiones. Contaba que su padre quería que fuera abogado, el futuro Benito Juárez, lo hizo, fue defensor, administrador público, gobernante, para nuestra fortuna, no de la forma convencional. El arte en su proceso es la singularidad que haciendo se descubre, una herramienta vocacional. Vivir la libertad expresiva, la reintegración humana, acostumbrarse a los sueños materializados, pueden darse en una placa de 20 x 20 cm. Todos los temas, todas las situaciones, todos los reinos y habitantes ahí, luego, la otra realidad y la adecuación del chamán a la realidad.  

¿Cómo ve el futuro de México? Le preguntaron a Toledo en una entrevista del periódico el País. No puedo contestar. No sé ver el futuro. Mi chamanismo llega nada más hasta el aquí y el ahora.  

Ver lo que hizo Toledo por Oaxaca fue lo que provocó la visión de albercas de lirios, mi falla consistió en pensar que solamente con la estatura del maestro se pueden lograr tales proyectos, él lo hizo desde su realidad y circunstancias. Cada región tiene sus herramientas. Desenvolver el destino propio es individual y social por complementario, por tanto indispensable desarrollarlo. ¿Cómo hacer cuando las condiciones externas no lo facilitan? ¿Cómo? No sé, por eso socializo mis inquietudes. Toledo nos deja claves que podemos emular, impedir la tala de árboles para hacer una parada de autobuses. Vincularnos con organizaciones, con los expertos que trabajan desde hace años, existen modelos como el que vi en el documental, propagar saberes, ideas, sistemas sustentables, como el de enfriamiento geotermal en lugar de aire acondicionado del jardín etnobotánico de Santo Domingo, lo que esté a nuestro alcance para preservar los ríos, las áreas de vida silvestre, para detener las aguas negras entrando al mar. Informar poesía. La creación de centros culturales autónomos, intercambios con otros territorios, globalización contraria a la explotación de los recursos naturales y humanos, ¿cuántos millones de mexicanos, mexicanas pueden desarrollar su genialidad, desplegar su sabiduría trabajando en la maquila, o en los campos de San Quintín de las empresas transnacionales? Repetir el modelo educativo que impulsó Toledo, desconocer lo conocido para que las repeticiones se renueven. Desarrollar nuevos instintos. Repetir cuatrocientas veces Toledo y las multiplicaciones que de ello deriven.

Después de esa primera vez que vi físicamente al maestro, lo observé algunas veces más en su circuito. Cuando íbamos en grupo al IAGO en una ocasión nos presentaron, luego caminado apresurado, espigado y bello como siempre, no pasamos de unas buenas tardes y de esos movimientos apresurados de cabeza que afirmaban amablemente. Más delante nos volvimos a topar en Tijuana, llegó al Cecut una exposición de su colección de grabados, La mirada de Toledo, entonces daba clases de grabado a un pequeño grupo, la sala fue nuestro salón de clases, horas y horas en el viaje de la mirada por el mundo y las propuestas gráficas. Hace poco volvió, con una muestra de las colaboraciones artísticas entre Toledo y Monsiváis, una semana después de ver la exposición, supimos del fallecimiento del maestro. Me quedó la costumbre de conversar con él sin verlo, olfateando ciudad, observando sus mundos sembrados. Seguimos en diálogo, Maestro, la infinitud lo permite.  

Fábula de cemento y tierras de colores

Imagino a un príncipe soberano que nació con los privilegios de su casta, rodeado de cariño, el fogón prendido. Vapores de especias. Sábanas con olor a sol. Nació gobernante de un territorio de cicatrices y zanjas sin cerrar. Un lugar de habitantes artistas. Custodiado por un ejército de avispas, migró en busca del designio. Se encargó de rehacerse reconstruyendo el entorno. Iba preservando la vida. Resguardó el legado del ADN. ¿Observas el serpentear de la iguana? Para regresar a él mismo, desmantelaba lo inútil en busca del conocimiento, adentro lo traía, pero había que escarbar, entrar la grieta. Conforme avanzó en su labor, trajo a su gente aquello que le permitió encontrarse, así fue como lo hice, intenten por aquí. Quiote, floreció tu parábola estelar, tus pencas de maguey cambiaron los tonos verdes.